Mensajes de texto y citas amorosas, lo que se debe y no se debe hacer
SÍ Contestar a los mensajes pronto. A nadie le gusta pulsar la tecla de
“enviar” y luego quedarse esperando (y esperando, y esperando) una
respuesta.
NO Dar demasiada importancia a si él o ella se ha despedido con “besos y
abrazos” (¡o no lo ha hecho!).
SÍ Pensar detenidamente el efecto que va a tener su mensaje de texto en la
persona que lo reciba. Envía mensajes que hagan sonreír al destinatario, y no
le hagan preguntarse por qué se le habrá ocurrido darte el número del móvil.
NO Abusar de los emoticons, como sonrisas y efectos de texto, y hay que
asegurarse de que el receptor sabe lo que quiere decir. No querrás asustar a
una posible pareja que al leer TQM piense que quiere decir “Te Queda
Mejorar” en vez de “Te Quiero Mucho”.
SÍ Esperar como mínimo hasta la tercera cita antes de iniciar “relaciones
textuales” con una nueva pareja. Asegurate de que a la otra persona no le
molestan los mensajes picantes o íntimos antes de lanzar un bombardeo de notas
de este tipo.
NO Dar por sentado que la otra persona está despierta y sobria sólo porque tú
lo estás. Si recibes una respuesta extraña a las 3 de la mañana o simplemente
no recibes respuesta alguna, espera 12 horas e inténtalo de nuevo.
SÍ Coquetear y enviar notas de amor mediante mensajes de texto. No obstante,
ten cuidado al enviarlos para que no los lea alguien que no deseas.
NO Dar demasiada importancia al hecho de que el destinatario del mensaje no
responda inmediatamente. No obstante, si después de tres mensajes no recibes
respuesta, puede que sea el momento de buscar otro destinatario.
SÍ Asegurarte de enviar tu mensaje de texto a la persona correcta de tu agenda
telefónica. Imagina la vergüenza de descubrir que has estado enviando tórridos
mensajes de amor a tu abuela.
NO Descuidar la ortografía, ya que no tendrá el mismo impacto para el receptor
del mensaje saber que desea “pesarle” en vez de “besarle”.
“Enviar mensajes es una fórmula estupenda para conocer mejor a las personas y
para decir a los receptores de los mismos lo que uno piensa en ellos. Se trata
de una manera informal y divertida de comunicarse”, afirma el Dr. Gray.
El software de texto predictivo T9 adivina la palabra que está introduciendo el
usuario mientras éste pulsa una única tecla para cada letra. Por ejemplo, para
teclear “amor”, sólo se requiere pulsar cuatro teclas (2-6-6-7) en vez de
las 9 que se necesitan cuando se teclean las letras de forma individual. Además,
“San Valentín” se puede escribir pulsando 12 teclas, en vez de 24.
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