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Según
Manuel García Pérez estamos en el siglo del cambio, de la renovación
“¿por qué nos empeñamos en pensar que el matrimonio debe de durar
para toda la vida?”.
Bajo el epígrafe “Mitos y realidades: ¿contrato quinquenal
renovable?” este psicólogo con más de treinta años de
experiencia en terapias de pareja ha intervenido junto a Ángela Magaz,
psicóloga de profesión, en la conferencia sobre Las relaciones de
pareja: factores de éxito organizado por los XXV Cursos de Verano
de la UPV/EHU.
Lo primero que hay que tener en cuenta es el amor, “la pareja debe
de basarse ante todo en una relación de amor”
Esto conlleva un trabajo diario en el que ambos miembros deberán
trabajar; “es decir, se trata de dar y recibir”.
Según Ángela Magaz lo importante en una relación de pareja es empezar
bien. “Empezar bien significa compartir problemas y placeres con la
pareja, ver cómo responde tu pareja en situaciones de conflicto…”.
Las pautas que Ángela Magaz propone seguir son: en primer lugar,
mostrarte tal y como eres. Esto haciendo referencia a la primera etapa. Es
importante comunicar a la pareja sobre los gustos, aficiones, preferencias
que se tienen.
Otro punto a tener en cuenta, en el que la ponente ha hecho especial
hincapié, es la de afrontar los conflictos. “Hay una gran tendencia a
evitar problemas en las parejas”. Los conflictos son los que
verdaderamente ponen a prueba la pareja, ese “día a día”.
Practicar la renuncia del bienestar propio por el bienestar de la pareja
es según la ponente un factor clave. Esto conlleva a su vez aceptar a la
pareja, con sus gustos, sus aficiones… Si en el período de prueba no se
ponen en práctica todos estos aspectos, la pareja no tendrá futuro.
En cuanto al gran aumento de divorcios en los últimos años, Manuel García
Pérez propone desterrar la idea del matrimonio para toda la vida.
Aconseja llegar a una especie de contrato con la pareja en el que se
acuerde estar con él o con ella mientras que los dos estén a gusto.
Asegura que percibir el matrimonio como algo temporal “lleva a valorar más
lo que se tiene, frente al miedo de poder perderlo”.
Espacios inseguros
Una relación de pareja es una historia compartida. Un relato real en el
que se confunden mitos, leyendas o pareceres. La familia, el trabajo, las
amistades o el ocio, son espacios en los que se desenvuelve el individuo y
que pueden generar conflictos. Y es que tal y como ha señalado el
profesor García Pérez, “la concepciones míticas que realizamos sobre
estos conceptos no son nada saludables”.
La familia, por ejemplo, es el principal entorno en el que se educa
cualquier individuo. “Cuando nos casamos con alguien también nos
casamos con su familia, con sus circunstancias: hay que saber diferenciar
bien estas dos esferas”.
La familia no es, tal y como reconoce este psicólogo, el único apoyo
afectivo que tiene un ser humano. El individuo, como ser social que es, se
relaciona y crea vínculos afectivos con otros individuos (amigos, compañeros
de trabajo …). En palabras del profesor García Pérez, “las
relaciones de amistad son relaciones afectivas y de confianza personales
que no tienen porqué interferir para nada en una relación de pareja”.
Se tiende a pensar que los amigos deben de ser de ambos, que no se pueden
tener amistades al margen de la pareja pero “esto no es correcto”
“Hay que saber respetar la familia de nuestra pareja, así como
las relaciones individuales de cada uno”. Este carácter posesivo,
característico en un amor basado en el erotismo o la sensualidad, es
decir, en lo mítico, denota inseguridad o aislamiento.
El ser humano no puede vivir aislado de su entorno como si de un cuento de
hadas se tratara. Es en el trabajo o en el ocio donde un individuo se
interrelaciona con los demás y esto “hay que saber respetar”.
Si lo que se busca es el bienestar del prójimo, añade el profesor García
Pérez, “la comprensión debe de ser la clave”. “Un espacio
individual demuestra respeto por la pareja e incrementa la sensación de
bienestar”.
Comparar los espacios individuales de cada uno, desconfiar de los que
ocurre en los mismos o no asumir que el estado anímico del otro en muchos
casos depende de sus circunstancias laborales puede provocar grandes
conflictos de pareja. Para todo esto el psicólogo García Pérez tiene
una “bonita” la solución: comprensión. “Y esto no es un mito”, añade.
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